domingo, 8 de marzo de 2009

Dejad que vuestros cerebros escurran por vuestras fosas nazales


Esta mañana cuando desperté, noté un agudo dolor en el orificio derecho de mi nariz. Se me olvidó qué había soñado; probablemente el mismo sueño de todas las mañanas: Un rinoceronte color magenta, cargando un bol de frambuesas y un hombre turco invitándome a pasear con el en su rinoceronte color magenta, yo le contesto: "No puedo, tengo que ir a escupir ampollas", de pronto todo el mundo se detiene; el hombre turco empieza a arrojarme frambuesas y de pronto, me convierto en una ampolla saliendo de mi boca.
En fin, fui al lavabo y frente al espejo mi nariz comenzó a sangrar. Introducí mi dedo índice izquierdo en mi nariz, la hemorragia no se detuvo y la sangre escurría por mi dedo. Cuando voltee a mirar el espejo, parecía como si hubiera introducido una de esas frambuesas en mi nariz y esta hubiera explotado, unos segundos después, noté que había algo tieso dentro del orificio nasal, se sentía como tocar el tendón de un pollo, comenzé a jalarlo con mi uña; salió mas sangre y puse mi mano en forma de cubeta justo debajo de mi nariz, una vena escurrió hasta mi mano, era eso lo que había jalado. Cuando la hemorragia cesó me puse un poco de crema para bebés dentro de la nariz.
Regresé a mi cama y noté una enorme mancha de sangre casi negra en mi almohada, me recosté y puse mi nariz sobre la mancha para poder captar su olor. Ese olor me hizo dormir y soñar con una glorieta en la que había una fuente en medio y estaba repleta de sesos; tal vez fue culpa de los ladridos del perro del vecino, odio a los Nazis.

1 comentario:

Patricio Rebollar dijo...

Magnífico, me quedo sin palabras para decirte el gusto que me dió al leerlo, está muy bueno.