Tareas de Literatura (2005
Vidas Alternas
Por: Renata Villareal Tommasi
Le temo a la gente que camina mientras duerme, se que no hay que despertarlos, sin embargo si la persona con la que duermo normalmente se despertara a media noche a hacer perticipe su sonambulismo de nuestro romanticismo no podrìa hacer mas que comenzar a gritar como quien encuentra una mamba negra en la cuna de su bebè.
La alfombra de mi habitaciòn es color rosado, se que es cursi pero la realidad es que me gusta lo cursi; mi puerta es cursi; el marco de la ventana lo es al igual y mis cortinas de terciopelo baby blue tambièn lo son.
Me gustan los diminutivos de mi nombre; Gis, Gisi, Gise, Sell, Seli, Selita, incluso Giselita me gusta.
Tengo que admitir que juguè a las muñecas hasta los quince años; nùnca se lo dije a nadie salvo a mi ex mejor amiga Macarena quièen dejò de ser mi mejor amiga despuès de que le sugerì saltarnos una de las fiestas de quinceaños para quedarnos jugando a la cocinita con Terry y Pachi, mis muñecas; Macarena no me volviò a hablar, sin embargo ahì estaban Terry, Pachi e incluso el coronel Tito; mi oso negro de felpa con su sweater a rombos, con el que hoy por hoy, a mis 27 años, comparto la cama cuando no viene Felipe a dormir.
Mis dulces favoritos son esas bolsas de conos con bombones en ellos simulando helados en conos, el domingo despuès de que Felipe se fuè un mes de viaje comprè un paquete de veinte conos con bombon que simulan helados.
El lunes comì uno, el martes otro y el luercoles cuando abrì la bolsa para comer otro me encontrè con la sorpresa de que en la bolsa solo quedaban siete conos con bombon estilo helado en cono. No los contè el primer dìa pero puedo asegurar que eran veinte o al menos, mas de nueve. Ese miercoles comì otro, despreocupada yo, no abrì la bolsa hasta el jueves de la siguiente semana y notè ya menos despreocupada y mas entrada a la incertidumbre que quedaba un solo cono, no tengo mascotas ni he invitado a nadie desde que Felipe se fue un mes de viaje.
Hoy viernes amanecì con el cabello mojado y trenzado, como si hubiera tomado una ducha antes de dormir cosa q bien recuerdo no haber hecho ayer.
No cabe duda...Soy sonambula.
Le temo a la gente que camina dormida y tambièn al sadomasoquismo, ya saben, a esos que disfrutan del dolor y del placer al mismo tiempo, con eso digo bastante.
Siempre me habìa preguntado que hacìa conmigo alguien tan diferente a mì como Felipe , hoy esa duda desapareciò y entro algo mucho mas atemorizabnte que el descubrimiento de mi sonambulismo.
Unos minutos despuès de descubrir que camino mientras duermo, la mariposa de mi arete en forma de corazon dorado que me regalò mi abuela a los nueve años por mi primera comuniòn y no me he quitado desde entonces se cayò en la alfombra rosa justo al lado de mi cama. Al momento de inclinarme para recogerlo descubrì la orilla de lo que vendria siendo una caja negra debajo de mi cama; al abrirla descubrì que dentro de ella habìa latigos, esposas con felpa similar a la del Coronel tito, mi osito de peluche con el que duermo, entre otras cosas que nùnca segùn yo habìa visto.
No cabe duda, soy sonambula y sadomasoquista, sin embargo le temos aùn màs a la necrofilia y Felipe prometiò regresar hace una semana y no he sabido nada de èl.
Renata Villareal Tommasi
1 comentario:
Bravo, Nena... Imagino debe ser dificil dormir junto a alguien que en su sueño, o pesadilla, se despierta y no te reconoce... debe ser terrible ver soñar tan duramente a alguein y no poder hacer nada... y sin embargo queda la duda... que harán de mi, que haré yo si puedo aprovecharme de alguein en esa condición.. desataré mis instintos sexuales? o simplemente me asomare al alma de quién duerme a mi lado n una mirada perdida?
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Luis Rossano
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